lunes, 21 de octubre de 2013

Arequipa: Southern tiene imagen de maltrato que debe corregir


A fin de mes se desarrollará el primer taller oficial convocado por el Ministerio de Energía y Minas para que Southern Perú exponga a la provincia de Islay, el proyecto minero Tía María. Esto ocurre dos años después del conflicto social que dejó tres muertos en el Valle de Tambo. La minera ya tiene listo un nuevo EIA.

Después de dos años de silencio ¿cómo se replanteó el proyecto?

Trabajamos para presentar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ante el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Se harán dos talleres y una audiencia final para que se apruebe Tía María.

¿Cómo se interpreta este silencio de dos años?

El proyecto fue malinterpretado sobre algunos temas: detonaciones, viento, agua, ruidos, polvo, camino y la carretera. Que si a la empresa Southern le faltó explicar, sí, pero tampoco dejan hacerlo.

La semana pasada se canceló un taller no oficial…
Sí. Lo cancelamos por falta de seguridad. No vamos a forzar nada ni a hacer algo que pueda traer consecuencias graves, pero pedimos el entendimiento de los líderes radicales, los alcaldes, de la sociedad civil, para que nos dejen presentar el proyecto.  Que nos escuchen.

¿Qué avance tiene el EIA?

 Ya está elaborado, se está perfilando, corrigiendo los lineamientos para que no sea observado nuevamente. Lo hace la consultora Geoservice. Se vino haciendo en el último año en forma silenciosa. Tenemos todavía una situación difícil de poco entendimiento, por eso los técnicos e ingenieros no han estado visibles; con perfil bajo, pero no ocultándose.

¿Qué se presentará en los talleres oficiales?

 En el primer taller la empresa muestra su proyecto y explica cómo lo desarrollará. En el segundo, los técnicos presentan oficialmente el EIA. Aquí esperaremos resolver todos los cuestionamientos y observaciones que se puedan generar, para que cuando llegue la audiencia final se apruebe. Posterior a esta aprobación se seguirá trabajando con el Minem para alcanzar el visto bueno definitivo.

Si se suspendió una reunión no oficial, ¿qué garantías tiene de que las otras se ejecuten?
La diferencia es que el taller oficial lo convoca el Minem; el anterior lo hacíamos nosotros. El ministerio se encargará de las seguridades del caso. No queremos una revuelta porque podría generar una noticia sensacionalista que al final perjudicará a todos, no solo  a la inversión minera. No por pretender sacar nuestra mina vamos a perjudicar la tranquilidad y atmósfera de la inversión que se vive.

¿Se ha conversado con los dirigentes del valle?

Se viene trabajando un año en el valle, conversando con las autoridades y alcaldes, persuadiéndolos para que escuchen, pero todavía no hemos tenido la oportunidad de hacerlo con los dirigentes. Esperamos que se dé en esta última etapa del proceso.

¿Qué ha pensado hacer la minera para ayudar con el desarrollo del lugar?

Estamos en la etapa de ver qué podemos ofrecer. Se tendrá que hacer un esfuerzo para concretar obras que sirvan para el futuro. Hablo de inversión, un fondo voluntario. Digamos, repetir el ofrecimiento de hacer la represa de Paltiture sin condicionamientos porque nosotros sacaremos el agua del mar. Hacer obras de agua y desagüe en el valle, infraestructura. Ayudarlos a que tengan una mejor calidad de vida.

¿Y para los agricultores?

Los agricultores tienen que aprovechar la oportunidad para darnos la mano. El valle está como hace 50 años, se debe hacer una reingeniería: poner riego tecnificado, calidad de semilla, laboratorios, una parcela demostrativa de experimentos para emigrar a otros tipos de cultivos, ir a la agricultura del siglo XXI. Pero la mina no lo va a hacer, los va  a ayudar trayendo técnicos, ingenieros y especialistas.

¿Qué le falta a la minera para ser aceptada?

La Southern tiene un pasivo feo que pagar en el valle: los pasivos de humos de Chucarapi y Toquepala. Hace 50 años hubo un problema y los agricultores se quejaron. En la anterior intervención fallida (2011) hubo maltrato, una mala codificación con la población y líderes políticos, que se han sentido heridos, pero estamos dispuestos a cambiar. Hay que hacer un mea culpa. La empresa tiene unas cargas pesadas de imagen y maltrato y se tiene que corregir. Queremos empezar por conversar, no podemos vivir toda la vida con eso.

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