martes, 8 de octubre de 2013

DIOS BENDIGA A LA NIÑA CELESTE


LOS MISERABLES Y MALVADOS SON LOS CULPABLES PORQUE TODOS LOS DIAS DESEAN QUE SUCEDA UNA DESGRACIA PARA QUE SE SIENTAN TRIUNFANTES.

Cuanto dolor causa la pérdida de un ser querido en su niñez, cuanto dolor todavía, cuando es por una desgracia, es un dolor que ni Dios puede calmarlo. Que difícil situación, es el fallecimiento temprano y sorpresivo de la niña Celeste, solo los que conocieron una vez este tipo de dolor, saben que nadie podrá calmarlo.

Y qué momento para conocer la sensibilidad humana, aquella que se necesita tanto, es un momento también para conocer a los malvados, a los miserables, a los que tienen la moral podrida, a los que no respetan el dolor.

Cómo se sentirá el abuelo que llevó a su nieta al parque; si él solo quería verla feliz. Cómo sentirán los obreros, los técnicos, funcionarios y las autoridades; acaso se construye un parque para lastimar a los niños; los parques se construyen para hacer jugar a los niños, para verlos felices en su mundo de juego y alegría.
Y ahora quién tendrá la culpa de la desgracia, el abuelo, el padre que no estuvo con su hija, la madre, los niños que exageraron con el juego, o será una mala jugada del destino; podría ser también la indiferencia de la gente que no se corrige y no se ordena, serán culpables los proyectistas por haberlo construido.

Lo cierto es que grandes culpables ahora fungen de justicieros, no se acuerdan de lo que hacían con el parque, como en política todo vale, se aprovechaban de los retrasos y demoras; exigían con grandes titulares que el parque funcione, pero solo exigían por hacer política, no colaboraban ni colaboran para que las cosas salgan bien, no quieren que todo salga bonito, eso les molesta; son miserables que solo se aprovechan de esos malos momentos, como ahora lo están haciendo sin respetar el dolor de los deudos.

Con la desgracia, los miserables han vuelto a la carga, culpan y culpan cuando son los principales responsables por su salvajismo, ahora se creen justicieros, cuando todos sabemos que se aprovechan de la desgracia para sacar ganancias políticas, no respetan nada, esos son los miserables que están acostumbrados hacerse un festín de la desgracia ajena.  

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