lunes, 25 de noviembre de 2013

Moquegua de Aniversario: La riqueza de 472 años


Moquegua hoy cumple un año más de fundación española. Un valle productor de buen vino y pisco, tiene ahora a la minería como principal motor de su economía. Y su gente aún busca el impulso del progreso y desarrollo.

Caminar por las calles céntricas de Moquegua es como regresar a una vieja ciudad de la época republicana, solo que con autos modernos y camionetas 4x4. 

Es una ciudad que todavía dominguea en su Plaza de Armas, una ventaja de la ausencia de megacentros comerciales, con un aire de tranquilidad pueblerina. 

Las casas mantienen su infraestructura de barro, sus techos de calamina a dos aguas o de mojinete, y sus calles angostas que resisten a duras penas el tráfico de un parque automotor en aumento.

Esta noble ciudad fue fundada por los españoles, un día como hoy, en 1541. 

Los colonizadores le pusieron especial atención al valle porque se dieron cuenta que eran tierras fértiles, especialmente para productos que trajeron del viejo continente, como la vid. 

Aquí se produjeron, durante muchos años, los mejores vinos y aguardientes de la colonia. Estos no tardaron en llegar a Europa y cautivar por su calidad y buen sabor.

El crecimiento económico prosperó en esos tiempos, a tal punto que algunos hacendados donaron plata para edificar las principales iglesias: San Francisco, Belén, Santo Domingo y Matriz Santa Catalina de Alejandría. 


LA MINERÍA

Otro boom minero surgió más tarde, pero hasta la fecha no puede catapultar aún a Moquegua a la modernidad. 

Desde que en los años setenta del siglo pasado despuntó la actividad extractiva, la ciudad experimentó una explosión demográfica y urbanística. Pero aún hay sectores en los que se mantienen insatisfechas las necesidades básicas.

Las operaciones, primero de Toquepala y luego de Cuajone, generaron gran expectativa de empleo en habitantes de otras regiones vecinas. 

Éstos llegaron a instalarse en diferentes zonas periféricas como Chen Chen, San Francisco y San Antonio. 

Han transcurrido varios años y el desarrollo de esta ciudad, conocida como la “Tierra del Sol”, avanza a paso lento. 

Entre el 2006 y 2013, la Región recibió S/. 2, 358 millones por transferencia del canon minero y regalías.

Pese a esos importantes ingresos para la ejecución de proyectos de desarrollo, todavía no se genera el despegue económico y social esperado.

El comercio de la ciudad capital es precario, el transporte deficiente y desordenado, los servicios secundarios para atender las necesidades de esparcimiento son incipientes. 

El director del Archivo Regional, Víctor Casanova, sostiene que mientras la población aumentó año a año, la región no progresó al mismo ritmo.

La Moquegua de ahora recién empieza a gestar y generar oportunidades. Tiene un territorio rico en minerales. 

A partir de las actividades conjugadas entre la minería y agricultura se proyecta un nuevo futuro para sus habitantes. 

De acuerdo a reportes oficiales del Ministerio de Energía y Minas, Moquegua tiene una reserva de 17 millones 541 TM de cobre. 

Cuenta con una cartera de proyectos en el sector por encima de los US$ 6,500 millones, aunque algunos se han visto paralizados por situaciones externas y se espera que sean retomados a corto o mediano plazo.

Hay algunos de ellos que están en la fase de exploración, como Los Calatos en Torata, Chucapacas en Ichuña y otros a punto de entrar en explotación, como es Quellaveco de la empresa Anglo American.


PROYECTOS

También cuenta con algunas inversiones en proyectos energéticos. En opinión del economista Hugo Espinoza, estos le darán un nuevo horizonte a esta parte del país.

El otro impulso al desarrollo está en el sector agricultura con  la ejecución de Pasto Grande II en las Lomas de Ilo, que proyecta habilitar 3,500 hectáreas de producción agroexportable en un mediano plazo, con 300 millones de soles de inversión. En este se estima que se generará unos 20 mil puestos de empleo cuando las tierras empiecen a producir. 

Con las hidroeléctricas Moquegua I y Moquegua III (en proyecto), y las plantas fotovoltaicas, aspira a atender la demanda de energía del sector industria y de la población.


LADO NEGATIVO

La otra cara de la moneda se da en la administración pública. A pesar de que muchos municipios cuentan con grandes presupuestos, no mejoran la calidad de vida de sus habitantes y cada vez estallan más denuncias por corrupción.

Mientras tanto, la delincuencia crece en las calles y no hay mejoras en el servicio de seguridad ciudadana. Casanova Vélez indica que el costo de vida en Moquegua se elevó desde que se empezó a recibir transferencias de recursos. “El reto que tienen las autoridades es grande”, sostiene. 


Convivencia de la tradición y el avance de la modernidad 

La población de Moquegua durante la época colonial era tan pequeña que se conocían todos. Ahora tiene unos 70 mil habitantes. Por entonces, los límites de la ciudad eran el sector Huayco por el norte y Alto Perú por el sur; por el oeste la calle Ilo, que se prolongaba hasta la calle Lima o la avenida Balta. 

Tras el terremoto del 2001, su arquitectura urbanística de herencia hispana fue dañada seriamente. Muchas de sus casonas fueron devastadas y ya son contadas las que aún se mantienen en pie. 

Las construcciones modernas empiezan a imponerse en el casco urbano, mientras en la periferia van predominando las invasiones.

En algunos sectores de su campiña todavía se respira el aire fresco que ofrece  descanso.

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