lunes, 20 de abril de 2015

Fidel Carita Monroy: Minería; justos y miserables


Algunas veces, mucha gente, pone en duda la bondad y generosidad Divina. Sobre todo cuando ocurren cosas que hacen daño. Como cuando ocurren los Huaycos y se llevan sus casas, sus carros o algunos amigos o familiares o algunas personas desaparecen o fallecen. Cuando ocurren los grandes desequilibrios climatológicos en el mundo y causan muchos daños y llevan dolor a muchas familias; Miramos al cielo y creemos que Dios se ha olvidado del mundo.

¿Pero, acaso nos hemos preguntado cómo y quién ha originado éstos grandes cambios climáticos?
Dios nos entregó la vida y una naturaleza hermosa y en equilibrio. El hombre, algunos antividas, antinaturaleza, no quisieron escuchar las advertencias de los científicos, hace muchos años, de reducir el ritmo de las grandes industrias de combustión, cuyo daño es irreversible para la naturaleza y la especie humana poniendo en riesgo su existencia.

¡Nada debe detener las inversiones!, decían y dicen; nadie debe detener la producción y la generación de riqueza que produce desarrollo, no importa el daño, ¿Por qué se oponen esos antiinversiones? Y miren lo que ha pasado; probablemente estén sufriendo, como nosotros, las consecuencias de lo que han ocasionado los antivida, los antiinversión; ellos mismos.

El calentamiento global, ocasionado principalmente por las grandes industrias, es irreversible, ¿Cuánto ganó el hombre? ¿Cuánto perdió el hombre y la naturaleza? ¿Cuánto perdió la vida?

He escuchado a muchos de acusar a otros, de antimineros. Casi todos los que acusan, tengo la seguridad han recibido algo a cambio de su acusaciones y opiniones, algo a cambio de destruir a quienes defienden la vida y la naturaleza, su libre determinación de modo de vida, lo justo.
Conozco de empresas justas, de empresas mineras justas, lástima qu
e sean pocas. Que sean pocas las que sus propietarios, se preocupen realmente de hacer un trabajo responsable, y realizar sus actividades de explotación y cierre sin alterar el equilibrio, o casi sin hacer daño al equilibrio natural inicial.

Pero También conozco otras, que actúan con miseria, aquí en Tacna que han ocasionado un tremendo daño a la vida, a la naturaleza, a las nuevas generaciones. Han dañado las Playas en forma irreversible por miles de años, están contaminando el agua que tomamos, se llevan más agua de la autorizada, usan métodos antiguos de explotación y tratamiento y dejarán millones de kilos de cianuro sobre la superficie, cuando terminen su explotación, han dañado la napa freática; Han dañado la vida. Dejan bastante dolor sin que la gente se dé cuenta.

Quizá desde Lima no sientan lo que sentimos nosotros, quizá no sientan las consecuencias de los daños en la vida, la naturaleza y la salud, como lo sentimos en Tacna; ¿Que diferente sería si el proyecto minero se desarrollara en Miraflores o San Isidro o La molina, en Lima; y tuvieran que abandonar sus casas o vivir junto a la mina y tomar el agua y respirar el aire, que el proyecto minero contamina? ¿Qué Harían?

Muchos, de los que ya reciben algo de éstas empresas, incluso algunos cantan fuerte los himnos, continuarán atacando y diciendo que los antimineros se oponen a la inversión, a recibir más plata, se oponen a que haya más trabajo, más desarrollo. Lástima que no reclamen para que se invierta más en esos proyectos y de ésta manera evitar mayor contaminación, se reduzcan los pasivos ambientales, se cuide la vida y se garantice el futuro de las nuevas generaciones. Mientras tanto seguirán habiendo Justos y miserables en la actividad minera.

Quizá, ésos que apuñalan por la espalda, que en ceremonias cantan el himno fuerte, seguirán haciendo negocios con los antivida, seguirán recibiendo regalos de los antinaturaleza, seguirán pensando que la plata lo es todo; pero tengo la seguridad que en algún momento, en sus vidas, pensarán que Dios estuvo ausente, pero se darán cuenta quizá muy tarde que fueron parte de los que tanto daño hicieron a la creación divina.

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