miércoles, 29 de marzo de 2017

Por culpa de coimeros Lima se quedó sin agua


La Atarjea, construida en 1954, y Huachipa, inaugurada por Alan García el 8 de julio del 2011, son las dos plantas que abastecen de agua potable a la gran metrópoli en que se ha convertido la ciudad de Lima.

Los huaicos y las lluvias han puesto a prueba la capacidad de las plantas y, según las propias declaraciones del presidente del directorio de Sedapal, Rudecindo Vega, la planta de tratamiento de Huachipa está paralizada mientras que La Atarjea está operativa y es la única que abastece de agua potable a la ciudad.

No dio fuego la planta que García había inaugurado a fines de su gobierno, pavoneándose de que se trataba de una obra hecha en más de un kilómetro y que tenía tanto acero y concreto que constituía la obra más grande de Lima.

Además, hace unos días, cuando los distritos de Lima se morían de sed, García escribió en Twitter: “Lima sin agua porque no se utilizó ni mantuvo Huachipa, la planta de agua más grande de Sudamérica”.

Y ayer, la excongresista Nidia Vílchez, tratando de proteger a su jefe García, escribió en la misma red social: “El 2011 la planta potabilizadora se concluyó. Humala detuvo la tubería y no dio mantenimiento a la compuerta”, cuando parte de la construcción comenzó a desmoronarse a poco de la “inauguración” del gobernante aprista.



LOS COIMEROS

Ahora bien, ni Alan García ni Nidia Vílchez dijeron nada de que Huachipa, obra que la hizo el consorcio del mismo nombre integrado por la constructora brasilera Camargo Correa y la francesa OTV S.A., se hizo a golpe de coimas, tema que tendrá que desentrañar la comisión congresal Lava Jato y la justicia.

El legislador Alberto Quintanilla dijo al diario UNO que el Congreso investigará el tema y que es verdad que si no hubiera habido coimas ni irregularidades entonces esta planta hubiese abastecido de agua y no solo a los distritos para los que fue construida sino que hubiera ayudado a La Atarjea con otros distritos.

Indicó que la justicia peruana debe hacer una investigación exhaustiva del caso a fin de que no queden impunes las irregularidades y los posibles delitos que han afectado a millones de limeños.

Huachipa fue construida para abastecer durante 40 años a más de dos millones y medio de pobladores de los distritos de Carabayllo, Los Olivos, San Martín de Porres, San Juan de Lurigancho, Puente Piedra y Comas.



NO A LA IMPUNIDAD 

Quintanilla dijo que no pueden quedar impunes los que hubieran cometido delitos, pese a que por maniobras se hayan declarado ilegales las pruebas.

En la documentación incautada a personajes allegadas a la empresa Camargo Correa en el contexto de la mega investigación Castillo de Arena en Brasil de 2009, aparece el exgerente de Sedapal Humberto Olchese Ugarte, como uno de los coimeros.

Este habría recibido 450 mil dólares de Camargo Correa en 2012 a cambio de ayudar a la empresa a ganar la licitación en 2007. Según un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera difundida por un diario local, Olchese en el 2012 solicitó al Banco de Crédito el envío de 409 mil dólares a su cuenta del Atlantic Security Bank de George Town, Islas Canarias. Trató de justificar que el dinero provenía de la venta de una casa de su cuñado Guillermo Leonardo Bruce Castillo. La venta sería ficticia.

Los otros personajes involucrados con las presuntas coimas por la planta de Huachipa son el entonces ministro de Vivienda, Hernán Garrido-Lecca, quien habría recibido un millón de dólares; el fallecido exviceministro de Vivienda Juan Sarmiento, quien habría recibido 450 mil dólares en coimas; y el expresidente de Sedapal Guillermo León, un millón de dólares.



ESTADO NACIONAL 

El economista Manuel Lajo Lazo dijo al diario UNO que Huachipa hizo perder al Perú millones de dólares y que si se hubiera hecho bien, sin sobornos ni coimas ni irregularidades, los limeños no hubieran sufrido por falta de agua como ocurrió ante la reciente emergencia que paralizó a La Atarjea.

“En el Perú se necesita un Estado nacional. Lo que tenemos es un Estado corrupto de arriba a abajo, que corrompe desde los alcaldes distritales hasta a los presidentes de la República que se dejan corromper”, declaró.

“El único que no fue corrupto al parecer fue Paniagua. El Estado y la ‘sociedad civil’ se rigen o están basados en una constitución mafiosa (la de 1993) que facilita la corrupción por doquier y asegura la impunidad. Los sistemas mediáticos e institucionales formales, más unos precarios clubes políticos completan el cuadro de una crisis a la que debemos poner fin. El caso de Huachipa es solo un botón de muestra en todo el panorama”, indicó.

CUIDADO, AHORA MISMO 

El analista Jaime Antezana dijo al diario UNO que las lluvias torrenciales y la lluvia de coimeros es, seguramente con rarísimas excepciones, un dato general en las zonas (regiones, provincias y distritos) que han o están sufriendo desastres naturales de gran magnitud, lo que en Lima se vio con la escasez de agua.

“Los corruptos del ayer nos dejaron sin agua por lo de Huachipa y ahora aprovecharan o están aprovechando el estado de emergencia, que les permite realizar comprar directas sin ningún control del gasto. ¿Tenemos que aceptar como natural la corrupción en un contexto en que los huaicos y desbordes de los ríos por las fuertes lluvias que arrecian diversas partes del país están dejando muerte, destrucción y miles de damnificados?”, dijo.

“No. Entonces, ¿qué hacer? Por un lado, los organismos de control (Contraloría General de la República, Defensoría del Pueblo, Procuraduría Anticorrupción) deben realizar una vigilancia minuciosa de los gastos. Y, por otro lado, el gobierno debe generar mecanismos de participación y control de la sociedad civil organizada, en especial de los damnificados, en la atención de la emergencia, rehabilitación y reconstrucción”, declaró.

ESTAFA COLOSAL

El parlamentario Manuel Dammert dijo que la construcción de Huachipa es una “estafa colosal” de la empresa brasileña Camargo Correa, y es cuestionable que este caso permanezca impune.

“Esta obra la construyó la empresa brasileña Camargo Correa, que tiene directa responsabilidad y están los ministros y los directivos de Sedapal de aquella época”, dijo.

“Esa es una de las coimas más probadas que hay, pero absolutamente impune, pero, además, el Estado no actúa para determinar qué hace con este activo, porque esta planta no puede quedar ahí limitada y parada”, manifestó.

“La inauguró Alan García, sin haber construido los ductos para llevar el agua a Lima Norte; dijo: ‘ya llega el agua, ya llega el agua’. La inauguró, pero no tenía los ductos’. Era pura estafa; además, están las coimas probadas. Hay pruebas de cómo se entregaron las coimas”, agregó.

MAL HECHA

Denunció que la obra no contó con estudios de ingeniería y estudios ambientales adecuados y que estas irregularidades han hecho que la planta, en este momento, se encuentre inservible.

“Yo fui a la planta de Huachipa cuando estalló el escándalo. Estuve mirando e indirectamente he participado en esa denuncia. Ahí lo que hay es, primero, una estafa colosal de la empresa brasileña que hizo la construcción, la cual ni siquiera tuvo estudios de ingeniería o estudios ambientales adecuados”, dijo.

“Habían hecho una canalización del río como si fuera un río en España, que asumían venía con agua simplemente; el agua del río, cuya cantidad viene en las épocas de lluvia en la sierra, viene con piedras. Entonces, habían ahorrado en cemento. Digo esto para no decir ‘robado’ al poner menos cemento en la construcción. Entonces, cuando vino el río con piedras destruyó lo que había”, manifestó.

ALGO MÁS

La Contraloría señaló que la construcción de dicha planta habría causado un perjuicio económico al país de 91 millones 858 mil soles. Una auditoría detectó presuntas irregularidades en la suscripción del contrato, ejecución de las obras y en la etapa de operación y mantenimiento del proyecto Lotes 1, 2 y 3 en la Bocatoma, Planta de Tratamiento de Agua Potable de Huachipa y Ramal Norte.

(FIN) Diario Uno

No hay comentarios:

Publicar un comentario